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Entrevista a Demián Rugna, director de “Aterrados”

Punto Cine 20 noviembre, 2017
Entrevista a Demián Rugna, director de “Aterrados”

El cineasta Demián Rugna explota todos los recursos del género para contar un relato de dimensiones sobrenaturales en un barrio del Conurbano Bonaerense. Con una calidad técnica impecable y una puesta en escena sumamente precisa, Aterrados es el nuevo exponente del revival del cine de género latinoamericano, sin nada que envidiarles a las superproducciones del otro lado del mundo.

Aterrados transcurre en un vecindario de provincia, con un miedo que se condensa en el interior de esas casas y, sobre todo, en esos sitios que potencian al género -las tuberías, los armarios, los lugares oscuros. ¿Cómo llegaste a la idea de ubicar la historia en este contexto y en estos espacios?

Esos son los lugares comunes en las historias chicas de películas de bajo presupuesto con premisas básicas: contar un relato con pocos personajes y pocas locaciones. Aterrados apela a los miedos comunes, mi intención es contar una buena narración y que funcione. Y la idea era contar historias de terror que transcurren en una casa común y corriente. Si la película no funcionara, veríamos esos lugares como clichés. En realidad, sí lo son, pero es lo mismo que sucede con la música: no importa cuántas ni cuáles sean las notas, sino lo que tocás con ellas.
Si bien pueden percibirse referencias que podrían ir desde el cine de James Wan hasta la serie televisiva X-Files o la saga de The Grudge, Aterrados tiene tu huella personal en cada plano. ¿Qué cosas pensás que nunca faltan en tu cine a la hora de pensar la puesta en escena?

Creo que nunca falta el humor, a pesar de todo. Cierta cuota de absurdo intentando convivir con la racionalidad; escenas donde podés reírte, pero pagás las consecuencias al instante. Pretendo que cada puesta sea verosímil, y trato de no rendirme fácil a la excusa de menospreciar la tarea de realizar una película. Las películas que citás las admiro, pero es muy difícil pensar en lograr planos como ellos, que cuentan con un tiempo y un dinero que nosotros no tenemos. Salvo algunas excepciones, las puestas de cámara van limitadas a la cantidad de horas de rodaje que tenemos asignadas por cada una de ellas. Incluso el plano más importante de la película -un carro circular que combinaba VFX y FX físicos- se debió rodar a las 5 de la mañana en tan solo una hora. James Wan hubiese puteado en malayo frente a algo así, supongo.

Resulta llamativo que el reparto está conformado, en su mayoría, por actores del mundo de la televisión, como Maxi Ghione o Norberto Gonzalo. ¿Cómo fue el proceso de casting y cómo llegaste a la definición del elenco?

Había trabajado con Norberto en una serie, y me dejó una buena impresión. El perfil de su personaje era para un actor adulto, un hombre al que le creamos al instante de verlo. Maxi Ghione fue una sugerencia de Fer Díaz -productor de Aterrados-; me gustaba por tener un perfil como Mel Gibson, y cuando lo ves en la película ¡es Mel Gibson! Y Demian Salomón llegó con esta historia, ya que interpretó al mismo personaje en el cortometraje que dio origen a esta película hace más de quince años.

El trabajo de FX realizado por Marcos Berta posee una calidad pocas veces vista en el cine de género argentino. ¿Cómo fue el trabajo con esa área, y qué referentes tuvieron en cuenta a la hora de pensar esas cuestiones visuales?

Es vital contar con un buen diseñador de FX que complemente con otro de VFX. Nunca dejar que el 100% de los efectos sean físicos o digitales. Como yo realizo un poco de estos últimos, trabajé con seguridad en muchas de las ideas de Marcos, porque sabía que podía borrar y reemplazar. Marcos hizo un trabajo formidable. Trabajó muchas referencias de The Thing, me mostraba bocetos increíbles de muchas películas. Hubo escenas que fueron un gran desafío, como la del baño y la del traveling circular del final, que la estudiamos con storyboards y con pequeñas maquetas. Pero la realidad se ve en la cancha, donde uno trata de hacer lo mejor posible en el tiempo que le queda. La clave fue el enorme respeto hacia los efectos. Haber hecho muchísimos en mis anteriores tres largometrajes me dio el timing necesario para saber dónde poner la cámara y que funcionen.

La música tiene una fuerte incidencia en el clima general de la obra y en los efectos puntuales. ¿Qué elementos tuviste en cuenta para diseñarla y desde qué referentes partiste para su ejecución?

Admiro mucho a Brian Tyler y Hans Zimmer, que fueron como un horizonte inalcanzable, pero estaban ahí. El trabajo de Pablo Isola dirigiendo mis ideas y apuntalando sonoramente fue fundamental. Él me insistía con que busque elementos que hagan de la música algo moderno, y así fue que ingresaron las guitarras acopladas y las texturas eléctricas. La búsqueda también fueron cuerdas y metales, y algún piano que genera la marca de que estamos viendo una película de terror. Aterrados se podría dividir en cuatro historias y cada una tiene su propia sonoridad, sus propios instrumentos, sus propios leitmotivs, y luego estas músicas se van pidiendo permiso para colarse y participar en cada uno de los relatos. Hasta que al final se condensa todo, y la música se vuelve mucho más anárquica y violenta. En resumen, la búsqueda fue hacia algo moderno, pero que no traiciona los códigos del género.

Fuente: http://www.mardelplatafilmfest.com/

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