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Entrevista a Joel Calero, realizador de “La última tarde”

Punto Cine 18 julio, 2017
Entrevista a Joel Calero, realizador de “La última tarde”

Conversamos con Joel Calero, director de La última tarde, película que trata sobre una pareja de ex militantes de sendero luminoso que se juntan luego de 19 años para firmar los papeles de divorcio. El cineasta nos comentó sobre las ideas detrás de la película, la concepción de la historia y el trabajo con los actores.

Esta película me dio la sensación de ser una metáfora del conflicto entre las ideologías propias de los personajes. ¿Cómo se representó esto en el guion?

Joel Calero: Yo creo que en un punto difiero con lo que dices, porque, si representan devienen en metáfora o en estereotipo. Lo que yo quería era dos personas. Esencialmente, un Ramón y una Laura. Pero si, ese Ramón es un chico de clase media baja cuzqueña que opta al calor de los ideales de aquella época por la izquierda radical y ella acaba optando por las mismas pero desde su posición, de alguien de clase alta, aristocrática, que estudia seguramente antropología o sociología en la Católica, lo cual le da una visión y amplitud para sacarla de su ghetto natural, y que de pronto descubre en este muchacho cuzqueño alguien que está haciendo bastante más de lo que hacen sus compañeros de La Católica y entonces se emparejan. Acabo de tener una entrevista con IDL y a ellos les llamaba la atención que no habíamos caído en ningún momento en el estereotipo ni en el estigma y eso fue deliberado para construir personajes en una historia particular. Pero si, obviamente tiene que ver con esos temas. De hecho el titulo original de la película era “Lo Mejor de la Burguesía son su vino y sus mujeres”, esa diferencia de clases sociales si está muy presente en la película.

La película si bien tiene estos tonos de política, es netamente una historia de amor.

JC: Son las dos cosas a la vez. Y eso es lo que me parece interesante. Creo que en la historia de ellos no se puede separar los aspectos emocionales de pareja de los aspectos políticos. Porque todo esta altercado. Porque en esta época, en la generación de los 70s y los 80s, la vida política era parte esencial de su vida. En el conflicto del reencuentro de ellos hay cosas que se van a recriminar y tendrá que ver con ellos como pareja y también como militantes.

¿Cómo se originó esta idea a nivel de guion?

JC: El guion nace de dos razones. Primero una razón de producción. Después de haber sufrido mucho haciendo mi primera película “Cielo Oscuro” quería una película que pudiese hacerse de manera relativamente sencilla, igual nos hemos tardado cinco, seis años. Que no nos quedáramos varados porque se nos acabó el dinero. Entonces una película con pocos personajes. La segunda tiene que ver con que alguna vez le escribí a un amigo de la militancia política una carta y que hablaba del pueblo en una especie de idealización. Yo sentía que había un desfase en esa manera de verbalizar pueblo con lo que ahora uno ve. Como alguna vez le oí, ¿Quién es pueblo? La diferencia decía, entre las clases bajas y altas de este país, que no recordemos, ambas son fujimoristas, era la diferencia de la calidad del perfume porque sus valores son como los mismos. Entonces ese pueblo que apoyo a Fujimori no es el pueblo que quiere una revolución social. De ahí surge la idea de plantear estos dos izquierdistas que han tenido una vieja militancia hace 20 años casi, que se rencuentran ahora y conversan de ellos como pareja pero también contrastan sus pareceres como país.

Con respecto al manejo de los actores, ¿Cómo fue para Lucho Cáceres interpretar a un personaje que es terrorista?

JC: Eso es interesantísimo. Probablemente es uno de los temas más importante de la película. La primera vez que Lucho Cáceres leyó el guion dijo “Yo no voy a interpretar a ese hijo de puta mientras no le pida perdón al país por lo que le hizo” y yo le dije, “tú estás loco si crees que a mí como guionista me vas a obligar a que mi personaje haga lo que tú quieres” y nos peleamos. Pero tenemos una gran amistad, al tiempo volvimos a conversar, en fin. Empezó la preparación y el seguía teniendo problemas porque utilizaba una palabra, “terruco”. Yo le decía, no utilices esa palabra porque al usarla, estigmatizas y te impide acercarte al personaje. Con él lo que paso fue alucinante. Con Lucho, él puede descubrir en estos personajes, que por supuesto formaron parte en la subversión y que eran asesinos seguramente, seres humanos. Complejos, con matices. Para el creo que fue una transformación personal. Pasar del puro prejuicio hasta la compresión del personaje. En la entrevista con El Comercio decía el “El cine me ha hecho mejor persona”, “esta película me ha permitido comprender algo de mi país”. Que alucinante, yo diría, que lo mismo podría pasar con los espectadores.

¿Cómo motivarías a los espectadores peruanos para ir a ver tu película?

JC: Es una historia muy atractiva de rencuentro de una pareja en donde hacen un ajuste de cuentas de todos sus pendientes. Parte de estos pendientes tienen que ver con ellos como pareja pero también con cosas políticas. Una película que, lo están diciendo varios periodistas, tiene actuaciones extraordinarias de Katerina D’Onofrio y Lucho Cáceres. Creo que la van a pasar bien. Y no solamente bien, sino movidos, que es una cosa maravillosa que pasa con el cine. Si el cien no te permite aprender y cambiar cosas, como el buen arte, no sirve para mucho, ¿no?

Fuente: https://www.festivaldelima.com/2017/entrevista-con-joel-calero-director-de-la-ultima-tarde/

 

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