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Homenaje: 50 años de “La hora de los hornos”

Punto Cine 28 septiembre, 2018
Homenaje: 50 años de “La hora de los hornos”

Por Pablo Ceccarelli

Este miércoles 26 de septiembre en el FESAALP se sintió un temblor. Los que estaban en las afueras no lo percibieron, tampoco los que se hallaban en los alrededores del Pasaje Dardo Rocha. Pero aquellos que estuvimos dentro de en el Cine Municipal Select de La Plata pudimos ser testigos de ese terremoto proyectado en la pantalla grande.

La hora de los hornos – 1º Parte (Neocolonialismo y violencia), se hacía presente en la ciudad de La Plata, como parte del homenaje a 50 años de su estreno, junto con la copia remasterizada a través de la coordinación de la CINAIN – Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional y la colaboración de la Fundación Gotika. Con producción y realización de Fernando Ezequiel Solanas, quien también participó en el guion junto a Octavio Getino (ambos miembros del “Grupo Cine Liberación”), y filmada de forma clandestina entre los años 1966 y 1967, la película mantiene vigente en pleno 2018 la denuncia frente al colonialismo al cual son sometidos los países latinoamericanos a lo largo de su historia.

Un ensayo contundente, en donde las placas con textos y citas, el montaje de las imágenes junto a diferentes voces en off y la música plantean una construcción formal y discursiva que atenta contra cualquier atadura al status-quo. No hay que olvidar que en las proyecciones que se realizaban de la misma (y que se repitió recientemente en la Sala Lugones), se colgaba una bandera con la frase de Fanon “todo espectador es un cobarde o un traidor”. El público tenía que convertirse en un protagonista, alguien que accionara frente a los hechos relatados en el film

Previo a la proyección, estuvo presente Carlos Vallina, “el chino”, perteneciente al grupo colectivo que realizó Informes y testimonios: la tortura política en Argentina 1966-1972, primer largometraje producido en La Plata y uno de los pocos casos de riesgo y coherencia estética, ética y política en una realización de nuestra ciudad. Contemporáneo de La hora de los hornos, Vallina hacía mención a los responsables de la película como continuadores de una tradición proveniente de la reforma universitaria de 1918 (50 años antes de su estreno), mencionó el contexto de su primera proyección (la dictadura de Onganía, el Mayo francés y la antesala del Cordobazo del ‘69) y el reconocimiento a Octavio Getino por haber colaborado en la reapertura de la carrera de cine en la Facultad de Bellas Artes. También dejó en claro que no debemos concebir el acto político como un panfleto y resaltó el vínculo del film de Solanas con las renovaciones posteriores surgidas con el nuevo cine argentino, como también producciones más actuales como Historia de un clan, Un gallo para esculapio y El ángel. Un entramado discutible, pero igualmente interesante para reflexionar el devenir, las continuidades y rupturas de nuestra cinematografía 50 años después.

Lo que sí es evidente al ver esta película, en pleno 2018, es que parte de lo que muestra sigue presente en nuestros días. Los apellidos siguen ocupando cargos, los dueños de la tierra siguen siendo los mismos y la violencia sigue instalándose de formas mucho más sutiles. Y que La hora de los hornos, como fue concebida originalmente, continúa gestándose, incluso más allá de la sala de cine.

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