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“La vida de los crotos se parecía bastante a una road movie”, Marcelo Galvez director de “Bepo”

Punto Cine 20 septiembre, 2017
“La vida de los crotos se parecía bastante a una road movie”, Marcelo Galvez director de “Bepo”

En el marco de la 12° edición del Festival de cine latinoamericano de La Plata – FESAALP, se exhibe Bepo, la nueva película del director Marcelo Galvez. El film se exhibe el viernes 29/9 a las 20hs en el Cine Select, con entradas gratuitas.

¿Cómo fue el proceso de adaptación del libro?

Desde un comienzo me interesaron el rigor histórico y los tonos poéticos que tiene el libro “Bepo, vida secreta de un linyera”de Hugo Nario.
Allí el escritor construye una mirada de tono antropológico sobre una forma de vida muy particular, la de los “crotos” o “linyeras” de vías.
El relato es abundante en detalles, con algunos personajes misteriosos y rigurosas descripciones del campo argentino en las primeras décadas del Siglo XX.  Cuando decidí realizar la transposición me encontré con dificultades, como por ejemplo la necesidad de reducir el tiempo de la historia que abarcaba 27 años de la vida del personaje.  Por ese motivo tuve que modificar la estructura narrativa, agrupando secuancias en menos tiempo. Decidi situar el desarrollo de los acontecimientos en el año 1935.

Otra dificultad fue la construcción visual. Para imaginar la película recorrí lugares, saqué fotos, busqué encuadres y escuché con detenimiento los sonidos de la naturaleza.  Así comencé a escribir el guión, ayudado por paisajes configurados por vías, trenes, estaciones, puentes, campos y arroyos.
En relación a los personajes trabajé sus caracterizaciones inspirado en esa forma de vida, marcada por el espíritu libertario.
Cuando necesité profundizar algunas cuestiones, como por ejemplo el lenguaje de los crotos, tuve la valiosa colaboración de Hugo Nario, el autor de la novela.

¿Cómo fue la producción del film? 

Trabajar en exteriores nos trajo ventajas y dificultades. Cuando armamos el plan de rodaje intentamos articular las necesidades del guión con las posibilidades de producción. Rodábamos los lunes, cada 15 días, y eventualmente lo hacíamos algún fin de semana. Durante las jornadas salíamos por la mañana y volvíamos de noche. Pasábamos todo el día en el campo.  Estas vivencias fueron muy útiles para la película, porque nos permitieron imaginar y sentir los ritmos de los personajes. El rodaje duró casi 9 meses, porque necesitábamos registrar las cuatro estaciones de manera cronológica y casi todas las escenas se filmaron con luz natural. Por la planificación de cada jornada teníamos que ser rápidos y expeditivos. Planteamos un registro casi documental, con una puesta en escena bastante espontánea. Con esta estrategia evitamos los vaivenes de la iluminación natural y logramos una imagen realista, a tono con los que expresaban los personajes y la historia. Esta decisión y planificación del rodaje, casi sin decoupage, nos trajo algunas dificultades, como por ejemplo un extenso trabajo de montaje.

¿Cómo fue la experiencia de rodar en tantos pueblos del interior de la provincia?

El sentido de la búsqueda de Bepo es algo que nos desveló, y también nos dió impulso para seguir. Nos identificamos con ese espíritu aventurero, con la búsqueda de la libertad.  El encuentro con el personaje fue un trabajo gradual. Fue creciendo con el tiempo. En los viajes y en la previa de las escenas hablábamos mucho sobre Bepo. Traíamos recuerdos de vivencias personales. Siempre intentábamos encontrar explicaciones y respuestas lógicas ante cada situación planteada en el guion. Nos preguntábamos una y otra vez porque Bepo hacía lo que hacía. Con el tiempo las charlas filosóficas, los atardeceres compartidos y la “croteada” del rodaje, llevaron a los actores y al equipo técnico a naturalizar la puesta en escena logrando el efecto estético que buscábamos.

¿Cuáles son los desafíos de realizar una road movie? 

La vida de los crotos se parecía bastante a una road movie. En general un croto era una persona que por alguna circunstancia cambiaba su vida cotidiana para transformarla en una vida errante. Entonces las vías, los trenes o los caminos eran destinos comunes a sus objetivos. Por eso creo que las películas de viaje son ideales para materializar la búsqueda de estos personajes. Sin embargo hay cuestiones materiales que representaban esa forma de vida que desaparecieron.  No hay trenes de carga a vapor, ni cosecha manual del maíz. Los anarquistas se han retirado y muchos pueblos ferrocarrileros no existen como tal. Entonces adaptar esa época y hacerla creíble fue un desafío muy importante que exigió un proceso de investigación que involucró a todas las áreas de trabajo.

¿Cómo analizas el panorama actual del cine argentino?

Tras el conflicto desatado en el INCAA hace unos meses, que provocó la reacción de todo el sector cinematográfico, la situación parece haber entrado en un impasse.  Poco o nada se sabe sobre la Ley de Convergencia Digital, que es la que va a nutrir (o no) el financiamiento del cine argentino. Mientras tanto el sector se mantiene movilizado, ya que se vió afectado por una merma en la producción, producto de un plan de fomento que se ha vuelto mas restrictivo y no logra satisfacer las necesidades del sector. Me parece que el panorama actual del cine argentino no escapa a la realidad del país, y hay mucha preocupación por su futuro.

¿Qué expectativas te genera su proyección en el FESAALP?

Participar del FESAALP es privilegio, ya que es un espacio ideal para las películas independientes. La expectativa es que “Bepo” logre transmitir belleza desde lo natural, y permita a los espectadores reflexionar sobre la libertad del hombre y la necesidad de ser honestos con nosotros mismos.

Más información en la web oficial: www.fesaalp.com

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