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Lucrecia Martel y sus actrices en el BAFICI

Punto Cine 22 abril, 2017
Lucrecia Martel y sus actrices en el BAFICI

Una de las grandes actividades que dejó el convulsionado BAFICI en sus primeros días, fue la Charla de Lucrecia Martel con la presencia de las actrices de sus primeras obras: Graciela Borges, Julieta Zylberberg, María Alché y María Onetto.

La directora argentina, que este 2017 estrenará su flamante film Zama, basada en la novela de Antonio Di Benedetto publicado en 1956, afirmó, “quería darme este gusto de poder conversar con actrices del nivel de las que hoy están aquí fuera de las agendas de compromiso que se tiene con los estrenos de las películas, que limitan los diálogos a esas películas, y evitan las preguntas sobre otros temas”, explicó.

“Los temas que pensé son aquellos de los que tenía curiosidad, y ninguno es concretamente sobre las cosas que hicimos juntas… y además estoy como ensayando el rol de conductora de ‘Utilísima’… todos estamos sabiendo lo que está pasando con el cine, por eso ahora decidí esto, la próxima será cocinar”.

“Estamos preocupados porque no se entiende, vienen mensajes de que la cosa no va a cambiar, esperemos que así sea, pero vamos a tener que estar bien atentos para que sea de esa manera, porque sino se va a complicar”, continuó.

Graciela Borges aseguró “estuve toda la noche y lo que va del día muy emocionada por el hecho de que hace mucho tiempo no veía a Lucrecia, que es para todos nosotros alguien a quien todas las que estamos acá amamos, el amor profundo que nos hizo seguir dando al cine”.

“Es una directora absolutamente genial, compañera, y de la que hemos aprendido tanto”, dijo la actriz que en su larga carrera fue dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, Manuel Antín, Leonardo Favio, Raúl de la Torre, Jorge Polaco, Nicolás Sarquís, Alejandro Doria y Luis Ortega, entre otros.

Martel propuso a las invitadas hablar sobre distintos temas referidos a la profesión de actriz, como por ejemplo el concepto de verdad en su trabajo, la legitimidad que debe sentir una actriz para transmitir lo más genuino del personaje, para que una situación sea creíble.

El recorrido fue muy amplio, y abarcó desde experiencias personales, en especial de Borges, que tiene medio centenar de largometrajes en su haber y una variedad de cineastas que la convierten en una de las actrices argentinas más prolíficas, hasta constantes que suelen darse en el cine, como cuando tienen que protagonizar escenas de fuerte contenido erótico, a las que la cineasta se mostró resistente, en tanto y en cuanto explicó no tengan justificación.

Martel contó que cuando era alumna del CERC (la actual ENERC) le tocó en una materia interpretar una escena en la que una hermana le contaba a la otra que acababa de recibir una beca y que por ese motivo la segunda debía quedarse a cargo de su madre, y que después de decírselo y reiterárselo su compañera de clase mostró seguir resistiendo.

“Me puso mal esa situación, y me dieron ganas de pegarle… Fue esa situación la que me dejó en claro que yo no podía ser actriz. Creo que para ser actor hay que ser un poco demente”, dijo Martel en referencia a la capacidad de los actores de convertirse en personajes, un tema que por lo visto le apasiona.

La cineasta demostró con sus temas y preguntas querer entender mejor a las actrices, un enigma que apasiona a directores porque es a la vez parte sustancial de un don que cada una de las invitadas demostró tener en películas que han dado la vuelta al mundo.

Ante una pregunta del público, las presentes negaron haberse sentido marginadas en el mundo cinematográfico por el hecho de ser mujeres, pero sí se detuvieron sobre la diferente mirada sobre los cuerpos. “El desnudo masculino es aún un tabú tremendo y el femenino es algo, en algunos géneros, casi obligatorio”, señaló Martel, quien puso como ejemplo el cine de Bollywood y la infaltable escena de la protagonista corriendo bajo la lluvia con ropas empapadas y pegadas al cuerpo en las que se marcan sus pezones. “¿Cómo hacen para combatir el pudor, para ponerse en tetas en el lugar de trabajo?”, preguntó a las actrices.

Borges confesó que lo pasa muy mal en esas escenas y recuerda que la peor fue la de El infierno tan temido, de Raúl de la Torre: “Cuando hice el desnudo sufrí una semana entera, sufrí como nuinca en la vida”, reveló. Zylberberg contó que de adolescente le daba mucha vergüenza, pero después se fue acostumbrando. Aún así, apuntó que la comodidad o incomodidad de los actores en esas escenas se nota como espectador. “Veo que a veces (a los actores) les dio timidez y lo paso mal, pero también me pasa si les ponen en culo porque sí”, dijo la actriz. En ese sentido, Martel criticó los directores que incluyen desnudos femeninos en el guión “con la misma reflexión que una publicidad de una bomba de agua usa una mina (mujer) en bikini”. En el otro extremo, Onetto recordó que aceptó un papel de prostituta a cambio de no aparecer desnuda y después se dio cuenta de que había quedado forzado.

Antes de finalizar el encuentro, que se extendió por hora y media y abarcó muchos temas, Martel reflexionó en voz alta: “La gran industria del cine no existe en nuestro idioma y reflexionar acerca de esto requeriría otras instancias… Me parece que la lengua es un derecho humano, y creo que no se está apreciando el idioma como un derecho”.

 “En el Talent Campus de Berlín vi a unos chicos malayos, que tenían en carpeta un proyecto, discutiendo entre ellos en vistas a una charla con un productor o con productores occidentales, si no les convenía hacer su película en inglés en vez de en malayo… Lo digo porque parece que eso empuja a nuestra industria desde un lugar legitimado por el mercado, y es terrible”, dijo antes de recibir el aplauso final de los presentes.

Fuente: Agencia Télam

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